Crescencio Galañena Hernández

Nació el 14 de septiembre de 1949, en el seno de una familia humilde en Yaguayay, en la antigua provincia de Las Villas. Sus padres fueron Ricardo y Victoria. Su infancia transcurrió en medio de la miseria y la escasez.

Crece1

La familia se oponía a los regímenes desde las filas del Partido Comunista. Sus padres eran militantes activos, lo que influyó que le fueran inculacados los ideales de sus padres y pronto ayudó en labores de enlace entre compañeros de militancia.

Ante del triunfo de la Revolución, no pudo estudiar, no había escuelas en su barrio, ni oportunidades para hacerlo. Tuvo una vida decorosa y se vio privado para desarrollar su talento innato. Sus padres le inculcaron valores morales, que dejaron huellas imborrables.

En 1959 comienza sus estudios y alcanza el 5º grado de la enseñanza primaria. Fue ávido en recuperar el tiempo perdido en la educación y logró muy buenos resultados. Fue aplicado, estudioso y disciplinado. Se destacó por su membrecía a la organización Unión de Pioneros de Cuba, donde cumplió tareas y responsabilidades.

Por sus resultados en las actividades políticas, comunitarias y sociales, es propuesto para engrosar las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas, donde ocupa cargos en varios niveles. Se integró a los Comités de Defensa de la Revolución en su comunidad de residencia.

Su capacidad le permitió en varios años alcanzar el III nivel de la Facultad Obrera Campesina, que le daría paso a la universidad. Le gustaba la electrónica y estudiaba de forma autodidacta los oficios.

En 1968, ingresa al Servicio Militar. Al terminar se integra a su vida laboral y por sus características revolucionarias, es seleccionado para cumplir tareas administrativas en el servicio exterior de Cuba. En abril de 1975, es destinado a la Embajada de Cuba en la República Argentina, a donde llega el 19 de agosto de 1975. Integraba el grupo de jóvenes que custodiaba al embajador cubano en Buenos Aires, Emilio Aragonés, a quien ya habían tratado de asesinar el 13 de agosto de ese mismo año.

En sus nuevas tareas, continua los estudios de electrónica. Es elegido dirigente de la Unión de Juventudes Comunistas en la Embajada.

  • El secuestro

El 9 de agosto de 1976, entre las 5 y 6 de la tarde, Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias[10], salieron de la Embajada con destino a la residencia del Embajador Emilio Aragonés, donde vivían.

Cuando llegaron a la intersección de las calles Arribeños y La Pampa en el barrio residencial de Belgrano[11], fueron interceptados por aproximadamente 40 hombres armados vestido de civil. Pese a la tenaz resistencia ofrecida por los jóvenes, fueron superados y arrojados en los autos Ford Falcón sin matrícula típicos de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE)[12].

Existe muy pocos elementos entorno al paradero de los cubanos, pero se sabe que fueron llevados al Centro Clandestino de Tortura y Exterminio en Buenos Aires, llamado “Automotores Orletti”. En 2004 se conoció que en ese lugar fueron torturados y que resistieron hasta la muerte y que no revelaron ningún secreto.

Fueron interrogados bajo tortura por oficiales argentinos y chilenos. La embajada norteamericana fue informada del secuestro y las interrogaciones, según cuenta en documentos desclasificados.

En la actualidad todavía se investiga sobre ese hecho. Se conoce el nombre de alguno de los implicados en las torturas llevadas a cabo en “Automotores Orletti”, incluso han sido juzgados cinco de ellos por el asesinato además de otras 63 personas.

Pese a que CORU reivindicó el hecho, y personalmente terroristas como Luis Posada Carriles[13], Orlando Bosh y Gaspar Jiménez Escobedo manifestaron estar involucrados en el secuestro, no existen evidencias reales de la participación de criminales de origen cubano. Recordemos que en ese medio, era habitual que las personas intentaran ganar crédito y para ello se adjudicaban acciones en la que realmente habían estado implicados y otras en las que no.

En su autobiografía “Los caminos del guerrero”, Posada incluye el asesinato de los diplomáticos cubanos en Argentina entre los éxitos de su lucha contra el “comunismo castrista”. Por su parte, Orlando Bosch dijo que “nuestros aliados se hubieron de comprometer y así lo realizaron, el secuestro de dos miembros de la embajada cubana en Buenos Aires y que no han aparecido más”.

En el caso de Gaspar Jiménez Escobedo, dijo en Miami en presencia de un agente de la seguridad cubana, que él había participado y que los cadáveres fueron enterrados en el cementerio Mendoza. Él no pudo haber participado porque el 9 de agosto de 1976 estaba detenido en la cárcel Oriente en el distrito Federal, México acusado de asesinar al cubano Artaigñan Díaz Díaz el 23 de julio de 1976, en Mérida, Yucatán. Jiménez no se escapó de esa cárcel hasta marzo de 1977.

Sin embargo, el 22 de diciembre de 1999, el general Manuel Contreras Sepúlveda, director de la DINA de Chile, le manifestó a la jueza argentina María Servini de Cubría en el penal de Punta Peuco afirmó que Guillermo Novo Sampoll[14] y Michael Townley[15], quien era agente de la DINA y la CIA, habían viajado a Argentina por dos días para entrevistar a los cubanos:

“Quiero dejar constancia de una actuación realizada en el mes de agosto de 1976 por Michael Townley en conjunto con el jefe del Movimiento Nacionalista Cubano, Guillermo Novo, que llegó a Chile y junto a Townley viajaron a la Argentina el 11 de agosto de 1976, y en dicho país cooperaron a la tortura y asesinato de dos diplomáticos cubanos (…). Townley volvió el día 12 de agosto de 1976 junto a Guillermo Novo y los dos cubanos fueron encontrados con los pies encementados en la desembocadura del río Luján en Buenos Aires”.

En esa fecha, Gillermo Novo Sampoll se encontraba en libertad condicional dentro de Estados Unidos.

El 22 de septiembre de 1976, el hombre del FBI en Buenos Aires, Robert Scherrer, envió a Washington un informe donde planteaba que el secuestro de los cubanos había sido una operación de la SIDE y que él había recibido un reporte de los interrogatorios. Comunica que Michael Towley estuvo involucrado.

Sin embargo, los propios represores vinculados directamente a “Automotores Orletti”, niegan que en ese centro hayan operaron los terroristas de Miami.

El objetivo del secuestro era atemorizar a la representación cubana.

Existen varias hipótesis sobre el destino de los cadáveres de los cubanos:

  • La información más certera es que fueron colocados en tanques de lubricantes de 55 galones con cal y cemento y arrojados a un canal en las afueras de la ciudad capital.
  • jhjhjhj

El padre de Crescensio al conocer el destino de su hijo dijo: “Uno mi dolor a otros familiares, que han perdido a sus hijos en el cumplimiento del deber y si hace falta alguien en su lugar, ese no quedara vacío”.

  • Enjuiciamiento de algunos implicados

Desde febrero de 2004 se colocó el caso de los cubanos en una causa sobre “Automotores Orletti” y finalmente se elevó a juicio oral. El mimso comenzó en abril de 2010 en el Tribunal Oral Federal número Uno de Buenos Aires y su sentencia final de se dio a conocer en mayo de 2011.

El Dr. Jose Luis Méndez Méndez participó como perito y testimonió en ese juicio el 8 de octubre de 2010. Participaron además los testigos Rosa Zlachevski y José Luis Bertazzo. Ambos corroboraron haber conocido de la estancia en “Automotores Orletti” de Galañena y Cejas, después torturados y desaparecidos.

Se demostró que días antes del secuestro la SIDE había recabado información sobre el lugar de residencia de los cubanos, y que fueron elementos de ese órgano los autores del rapto.

Como resultado del proceso:

  • Exgeneral Eduardo Rodolfo Cabanillas: fue jefe del “Jardín”. Imputados los delitos de homicidio calificado por alevosía (5 casos), de privación ilegal de la libertad agravada por su comisión mediante violencia o amenazas (29 oportunidades), -cuatro de ellas calificadas además por su duración superior a un mes- y de imposición de tormentos (29 oportunidades). Condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad.
  • Eduardo Alfredo Rufo: exagente de la SIDE. Imputado el delito de privación ilegal de la libertad agravada por su comisión mediante violencia o amenazas (65 oportunidades) en concurso real con el de imposición de tormentos (65 oportunidades). Sancionado a 25 años de prisión.
  • Honorio Carlos Martínez Ruiz: exagente de la SIDE. Imputado el delito de privación ilegal de la libertad agravada por su comisión mediante violencia o amenazas (65 oportunidades), en concurso real con el de imposición de tormentos (65 oportunidades). Sancionado a 25 años de prisión.
  • Raúl Antonio Gulielminetti: exintegrante del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. Imputado el delito de privación ilegal de la libertad agravada por su comisión mediante violencia o amenazas (25 oportunidades) en concurso real con el de imposición de tormentos (25 oportunidades). Sancionado a 20 años de prisión.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s